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Actualizada a julio de 2026.

Buena parte de nuestra vida ya transcurre en lo digital: redes sociales, home banking, compras online, trámites, mensajería. Todo eso deja un rastro que conforma nuestra identidad digital. Y así como esa identidad abre posibilidades, también genera riesgos: uso indebido de datos, perfiles falsos, suplantación de identidad, información nuestra circulando sin control. La buena noticia es que tenés derechos concretos sobre tus datos personales y herramientas para hacerlos valer.

Qué es la identidad digital

La identidad digital es el conjunto de datos, perfiles, imágenes e información que nos identifican en el entorno online. La integran, entre otras cosas:

  • Tus datos personales (nombre, documento, contacto, domicilio).
  • Tus credenciales (usuarios, contraseñas, claves).
  • Tu imagen y tu reputación en internet.
  • La huella digital que dejás al navegar, comprar o interactuar.

Toda esa información tiene valor —para las empresas, pero también para quienes buscan usarla de manera indebida—, y por eso la ley la protege.

Qué protege la ley: la protección de datos personales

En la Argentina, la Ley 25.326 de Protección de los Datos Personales (conocida como ley de Habeas Data) es la norma central. Tiene anclaje constitucional en el artículo 43 de la Constitución, que consagra la acción de habeas data: la vía para acceder, corregir o eliminar información personal registrada en bases de datos.

La ley protege tus datos tanto en bases públicas como privadas y busca resguardar tu honor, tu intimidad y tu derecho a controlar tu propia información.

Tus derechos sobre tus datos

La ley te reconoce derechos concretos frente a quien maneja tu información:

  • Acceso: podés pedir y obtener información sobre qué datos tuyos tiene una base (pública o privada). En general, es gratuito y puede ejercerse cada cierto tiempo (habitualmente, cada seis meses, salvo interés legítimo).
  • Rectificación y actualización: podés exigir que se corrijan datos erróneos o se actualicen los desactualizados.
  • Supresión: podés pedir que se eliminen datos cuando corresponde (por ejemplo, si su tratamiento no es legítimo).
  • Confidencialidad: ciertos datos deben mantenerse reservados.

El consentimiento y los datos sensibles

Como regla, tus datos no pueden tratarse sin tu consentimiento (salvo excepciones que la ley prevé). Y hay una categoría con protección reforzada: los datos sensibles (como los referidos a la salud, la ideología, la religión, la vida sexual o los datos biométricos), cuyo tratamiento está especialmente limitado.

Quién controla el cumplimiento

El organismo encargado de velar por la protección de datos es la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP), ante la cual pueden presentarse denuncias por uso indebido de datos personales. Es importante saber que el sistema funciona, en gran medida, de manera reactiva: muchas veces se activa a partir del reclamo de la persona afectada. Por eso, conocer y ejercer los derechos es clave.

La suplantación de identidad digital

Uno de los problemas más serios es la suplantación de identidad: cuando alguien usa tus datos o crea perfiles falsos para hacerse pasar por vos, a veces para estafar a terceros, dañar tu reputación o incluso sacar créditos o cuentas a tu nombre.

Ante una suplantación conviene:

  • Preservar la prueba (capturas, enlaces, comunicaciones).
  • Denunciar el perfil falso o el uso indebido (ante la plataforma y, según el caso, penalmente).
  • Reclamar por los daños y, si corresponde, desconocer operaciones hechas a tu nombre.
  • Alertar a tu entorno para evitar que caigan en el engaño.

(Este tema se conecta con las estafas virtuales y con la protección del honor y la imagen, que tienen sus propias herramientas.)

El «derecho al olvido»

A veces, información vieja, inexacta o lesiva sigue apareciendo en buscadores y afecta a la persona años después. El llamado derecho al olvido busca que esos contenidos se desindexen (dejen de mostrarse en las búsquedas).

Es un terreno en construcción, donde se equilibra el interés de la persona con la libertad de información y el interés público. No siempre procede, pero en ciertos casos puede reclamarse que un contenido lesivo o desactualizado deje de estar tan accesible.

Cómo proteger tu identidad digital

Más allá de los derechos, la prevención es fundamental:

  • Usá contraseñas fuertes y distintas para cada servicio, y doble factor de autenticación.
  • Revisá la configuración de privacidad de tus redes y apps.
  • Pensá qué compartís y con quién: cada dato publicado es parte de tu identidad digital.
  • Desconfiá de quien pide datos o claves; recordá que muchas entidades nunca te los piden por mensaje.
  • Revisá cada tanto tu presencia online (qué aparece de vos al buscarte).
  • Ante la duda sobre el uso de tus datos, ejercé tu derecho de acceso.

Un marco en actualización

La Ley 25.326 es del año 2000, un contexto tecnológico muy distinto al actual. Por eso se vienen debatiendo proyectos de reforma para modernizarla y adaptarla a la realidad de las redes, la inteligencia artificial y los datos biométricos. A mediados de 2026, esas iniciativas seguían en discusión y no se habían convertido en ley: el objetivo declarado no es reemplazar la norma, sino actualizar su estructura. Conviene seguir su evolución.

Preguntas frecuentes

¿Puedo saber qué datos míos tiene una empresa? Sí. Tenés derecho de acceso: podés pedir qué información tuya tiene una base de datos, en general de forma gratuita.

Tengo datos erróneos en un registro. ¿Puedo corregirlos? Sí. Podés exigir la rectificación o actualización, y la supresión cuando corresponda.

Crearon un perfil falso con mi nombre. ¿Qué hago? Preservá la prueba, denunciá el perfil (ante la plataforma y, según el caso, penalmente) y buscá asesoramiento para reclamar y frenar el daño.

Aparece información vieja y perjudicial cuando me buscan. ¿Se puede sacar? En ciertos casos puede reclamarse la desindexación (derecho al olvido), equilibrando tu interés con la libertad de información.

¿Ante quién denuncio el uso indebido de mis datos? Ante la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP), sin perjuicio de otras vías según el caso.

Conclusión

La identidad digital es, cada vez más, parte de quiénes somos también en el plano legal. La ley reconoce que tenés control sobre tus datos —para acceder, corregir y suprimir— y ofrece vías frente a la suplantación y el uso indebido, en un marco que además está en proceso de actualización.

Dos recomendaciones prácticas: cuidar activamente tu identidad digital (contraseñas, privacidad, atención a qué compartís) y ejercer tus derechos cuando algo no está bien, sin dejar pasar el tiempo. Ante un problema concreto —una suplantación, un uso indebido, información lesiva—, el asesoramiento profesional ayuda a elegir la mejor vía.